Navegacion Saltos del Mocona IV

SALTOS DE MOCONÁ

from
$0

Misiones

  • Reviews 0 Reviews
    0/5
  • Vacation Style Holiday Type
  • Activity Level Moderate
All about the SALTOS DE MOCONÁ.

Imaginar que el curso de un río cae de lado suena ilógico como si fuera una descripción de una historia de ciencia ficción. Pero tal lugar existe y se llama Saltos del Moconá.

Es complicado de entender pero es real. Conocido como el Gran Salto del Moconá (cuyo nombre significa «el que se lo traga todo»), como lo denominan los guaraníes que habitaban esta zona, se trata de un cañón de tres kilómetros de longitud con saltos paralelos a su curso, cuya altura varía de cinco a siete metros, dependiendo del caudal de agua arrastrado por el río Uruguay.

Esta característica geográfica es única en el mundo y compartida por Argentina y Brasil. La zona donde se ubican los saltos del Moconá es considerada parque provincial y, a su vez, contiene la Reserva de la Biosfera Yabotí. En la zona se han instalado innumerables albergues que brindan hospedaje a los visitantes en busca de disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, safaris fotográficos, paseos en flotador en balsas, o paseos en canoa por ríos y arroyos paradisíacos alrededor de este gran humedal.

Esta reserva fue creada en 1967, luego de que Juan Alberto Harriet, dueño de estas tierras donara al río las 999 hectáreas que contienen las famosas cataratas del lado argentino. Luego de abrir los senderos y establecer algunas medidas de seguridad para los visitantes, el 27 de junio de 1991 se creó el Parque Provincial Moconá, y años después se iniciaron las primeras salidas río arriba para poder apreciar los saltos desde el agua como se hace hoy.

Con profundidades que generalmente superan los 150 metros, Uruguay corre estrecho y accidentado, con tanto volumen que parece que se va a tragar. Como si el agua que cae de las cataratas lo hiciera por una atracción imaginaria proveniente del propio río.

Los visitantes solo necesitan verlo, sobre todo cuando el volumen es el adecuado para apreciar las cataratas, para entender que los guaraníes tenían razón.